LEO






Era una fría noche de marzo cuando Leo llegó a casa. Aunque mi madre lo trajera ese día, fue en enero cuando la mascota nació: todavía tenía dos meses cuando conoció a su nueva familia. Para entonces sólo era un bebé. Le gustaba mucho olfatear y conocer el entorno de su nuevo hogar y, además, era muy guapo y se portaba muy bien. Ahora ya ha crecido y, aunque no se porte tan bien y sea muy juguetón, sigue siendo igual de guapo y se le quiere igual que antes.

Victor Marín