GOST Y LOS OGROS

 Había una vez  un niño que se llamaba Gost  que un día cuando tenía cuánto 4 años  se  encontró unos ogros  y se los llevó a casa.
Un día cuando Gost estaba paseando encontró uno de los ogros tirado en el suelo porque le había afectado un cristal mágico.
 Gost  y el ogro que  quedaba fueron a preguntar al sabio, y el sabio les  dijo:
-Coged el cristal y rompedlo!
Gost le dijo al ogro que quedaba:
-Vamos, vamos.

Encontraron el cristal, lo rompieron y el ogro revivió.

Alejandro Ceide